LA GARCIPOLLERA - MEMORIA DE UN VALLE





FRAGMENTOS DEL LIBRO ESCRITO POR PASCUAL CALVO RAMON ("LA GARCIPOLLERA, MEMORIA DE UN VALLE") NACIDO EN LARROSA, LA GARCIPOLLERA, EN COLABORACION CON LA ASOCIACION SANCHO RAMIREZ asociacion sancho ramirez

(TRANQUIIIIIILO LUIS, PROMETO REVISAR LA ORTOGRAFIA, QUE ESTO SÓLO ES HOBBY)

PROLOGO

Cuando desaparece un pueblo se pierde con él una parte de nuestra memoria histórica. Por insignifacante que haya sido su papel en el devenir de una comunidad, el hecho de que el grupo humano que lo habitó un día se separe y abandone sus raíces produce en sus miembros una herida profunda. Porque esa desaparición supone el fracaso de un sistema de vida, de una sociedad a la que no se puedo o no se supo socorrer a tiempo.

Larrosa es sólo un ejemplo de un pueblo que un día desapareció. Sus habitantes se marcharon y sus muros, poco a poco, cedieron bajo el peso de la soledad y el abandono. Su historia se remonta a siglos antiguos y las crónicas hablan de un pasado esplendor. Sobrevivió durante años, soportando con dignidad el declive que impone el paso inexorable del tiempo, cuando las condiciones de vida son dificiles aun para gentes acostumbradas a la dureza del clima y de la orografía, a los sacrificios constantes. Vislumbró la esperanza en otros paisajes y buscó la seguridad de una naturaleza quizás menos bella pero también menos hostil y exigente. Sus gentes emprendieron un viaje de no retorno, se diseminaron y asentaron en diefentes ciudades, pero hoy todavía, cuarenta años después, los antiguos moradores de Larrosa y sus descendientes se sienten identificados por un origen común. Un origen al que, aun mirando decididamente al futuro, no están dispuestos a renunciar, porque ese futuro sólo será sólido sebre unas raices que es preciso conocer y comprender, por que forman parte de su -de nuestra- memoria e historia colectiva.

Con el presente trabajo se intenta recuperar esa memoria acomún, cedntrada en un pueblo del valle de la Garcipollera pero que puede ser la de cualquier pueblo del Pirineo. Las costumbres y tradiciones de Larrosa, su normas de administración y conviviencia llegan a nosotros gracias a la prodigiosa memoria de don Pascual Calvo Ramón, quien además de haber nacido en el pueblo reúne la ventaja de haber trabajado en el mismo como Secretario, con lo que tuvo acceso a una información privilegiada que ahora comparte con nosotros.

Jaca, Otoño de 1995





LARROSA: UBICACIÓN GEOGRÁFICA

El pueblo de Larrosa se encuentra al norte del valle de la Garcipollera, a 1050metros de altitud. Se halla a una distancia de dos kilómetros de la cabecera del Ayuntamiento de Acin y a 106 kilómetros de la capital de la provincia, Huesca.

El término municipal de Acumuer limita sus extensión al norte, el pueblo de Acín y Cenarbe al oeste, Acumuer y la partida del monte de Bolas lo hacen al este y el monte de Acín al sur.

Cuenta Larrosa con tres barrancos. El demoninado Lafuente nace en el paraje llamado Fenero, el Reluvieta en el Monde y un tercero nace en Guane. Los tres desembocan el rio Ijuez, los dos primeros en el lugar llamado La Cruz y el último más abajo del pueblo de Acin.





EL PUEBLO Y SUS HABITANTES

EL PUEBLO - LAS CASAS

La estructura del pueblo se organizaba en torno a dos calles en las que se alineaban las viviendas construidas en piedra -el exterior- y en madera -el interior.-

El primitivo pueblo contaba con dieciocho casas, de las que once estaban habitadas en el momento de la venta del pueblo y siete habian sido cerradas con anterioridad, bien porque sus propietarios emigraron a Francia, sobre todos, a Sabiñanigo, bien por extinción de los descendientes. Las tierras propiedad de estas casas así como las viviendas y pajares fueron adquiridos por los vecinos que permanecieron en el pueblo. En el cuadro siguiente se relaciona la situacion de las viviendas y edificios de Larrosa, junto con sus propietarios, en el momento de su venta:

...........

Las viviendas, en general, tenían una distribución parecida. Solían constar de cuatro plantas. En la planta baja había un patio, bodega, cuarto trastero y una cuadra para los animales de trabajo. En el primer piso se encontraba la cocina, con hogar de leña y fregadera, un comedor y una habitación. La segunda planta se destinaba en su totalidad a dormitorios y la tercera era la llamada "falsa", donde se depositaban los trastes viejos. Carecían de agua corriente y servicios higiénicos. Todas las viviendas estaban bien ventiladas, con amplias ventanas y balcones de hierro -el de Casa Cajal era de madera-. Todos salían unos 40 centímetros a la calle. Unicamente Casa Pascuual carecía de balcón.

En cada casa, a ambos lados de la puerta de entrada, había bancos de piedra donde los hombres descansaban al volver del trabajo y donde, en verano, solían "tomar el fresco".

Además de los destinados a viviendas, en el casco urbano existían otros edificios. Unos los dedicaban a granero, horno para cocer pan -había uno en cada casa- y depósito de herramientas del trabajo agrícola. En otros la planta baja se destinaba a la estabulación del ganado vacuno, en invierno, y del lanar enlas noches de lluvia o tormenta de primavera y otoño; la planta superior servía para almacenar el forraje, paja, alfalfa... para el ganado. Existían asimismo pequeñas construcciones utilizadas como cochiqueras y gallineros.

Los edificios diseminados fuera del pueblo servían para encerrar el ganado lanar en noches de lluvia, cuando pastaban por el monte y no tenína tiempo de llevarlo al pueblo.



LOS HABITANTES

Según el censo de población confeccionado por el Ayuntamiento de Acín en el año 1950, cuando aún no se había marchado ningún vecino, contaba Larrosa con 57 vecinos de derecho y 56 de hecho. Había 12 edificios destinados a viviendas y 37 a otros usos.

En 1960 se confeccionó oficialmente el último censo de población pues ya se habían marchado la mayoría de los vecinos del término municipal. En ese momento sólo quedaban en Larrosa 9 personas, 3 en Casa Pedro Mundo y 6 en Casa Marcelino.

Al ser un pueblo de pocos habitantes el movimiento demográfico era muy pequeño. Como curiosidad, y según consta en el Registro Civil que en su momento radicó en Acín y hoy se conserva en el Juzgado de Jaca, el último nacimiento que tuvo lugar en Larrosa fue el de José Antoniio Calvo Cañardo, el 24 de julio de 1954; el último matrimonio celebrado fue el de Vicente Hijós Lacasa, natural de Villanovilla, y Elena Bescós Gil, de Casa Joaquina, celebrado el 6 de abril de 1953; la última defunción fue la de Valentín Bescós Bescós en 1957.







ADMINISTRACIÓN

En el año 1925, a consecuencia de la promulgación del Estatuto Municipal, cuyo autor fue don José Calvo Sotelo, se crean en España las denominadas Entidades Locales Menores. Con esta nueva legislación se posibilita que un pueblo, aunque dependa de un ayuntamiento mayor, pueda administrar sus propios bienes.

Larrosa, que pertenecía al ayuntamiento de Acín, se acogió a estas nuevas normas y obtuvo, a través de la instrucción del oportuno expediente, la creación del su Entidad Local Menor con el fin de adminstrar los ingresos de los montes Fenero e Iguácel, que compartiría con Acín, y el denominado monte Guane.

Así se constituyó una Junta compuesta de un presidente y dos vocales, que eran renovados al renovarse el Ayuntamiento de Acín, y un secretario que era el de este Ayuntamiento. El cargo de Presidente de la Junta normalmente recaía en el alcalde pedáneo del pueblo que recibía la comunicación del Ayuntamiento de Acín y se encargaba de transmitirlas a los vecinos. El último alcalde y presidente de la Junta fue don Saturnino Calvo Cajal, hoy residente en Barcelona.

Los acuerdos se tomaban en concejo abierto, reunidos en asamblea en la Casa del Pueblo todos los vecinos, los cuales habían sido convocados, en día y hora determinados, por el alcalde a través del alguacil, trabajo que desempeñaba un vecino cada año por turno. Las decisiones que se tomaban afectaban, sobre todo, al arreglo de caminos, acequias de riegos, corte de leña del monte El Monde con la que se hacían lotes iguales para cada vecino para el fuego del invierno... Los gastos originados por estas actividades se pagaban con la contribución, precisamente con los ingresos obtenidos de los montes Fenero e Iguácel y Guane.

La Junta de la Entidad Local Menor llevaba una cotabilidad oficial, confeccionaba un presupuesto que lo aprobaba el Delegado de Hacienda de Huesca y se liquidaba ante la asamblea en concejo abierto de todos los vecinos en el mes de enero.





AGRICULTURA, GANADERÍA Y PATRIMONIOS FAMILIARES

AGRICULTURA



La trilla



Los riegos



Las fuentes





GANADERIA



El Monte "Lera de Sede"



La matanza del cerdo





PATRIMONIOS FAMILIARES Y SUCESIÓN DE HERENCIAS









SERVICIOS

ENSEÑANZA

En Larrosa existía, en 1925, una escuela vieja en un estado lamentable pues carecía de luz suficiente, era lóbrega y humeda. Ala vista de esto, el pueblo acordó construir una nueva en las afueras del puelo, con vivienda para el maestro. Para ello, se compró Casa Miguela, deshabitada, que era propiedad de don Pascual Calvo Gil, de Casa Matías. Fue rehabilitada en un año con la aportación de todos los vecinos. El local destinado a escuela se preparó en la planta baja, con aseos, y enla primera palnta se habilitó la vivienda. Se inauguró cuando estaba al frente de la escuela el maestro don Agustín Castarlenas.

La última maestra que estuvo al frente de la escuela fue doña Nieves Lucía Dueso, con la cual se cerró el centro por falta de alumno durante el curso 1957-58. Tras marcharse de Larrosa, doña Nieves ingresó como monja en la congregación de Santa Ana, en cuyo colegio de Sabiñanigo permanece en la actualidad.

SANIDAD

El pueblo de Larrosa esta integrado en el partido médico de Castiello de Jaca, constituido en 1933. Antes de esta fecha eran los médicos de Jaca los encargado de atender las necesidades médicas de Larrosa. Integraban este pardio -además de Castiello de Jaca, cabecera del mismo y donde residía el médico- Borau, Aratorés, Larrosa, Acín, Villanovilla, Bescós de Garcipollera, Yosa y Bergosa. Desapareció a consecuencia de la instauración de la Seguridad Social y por la venta de los pueblos de la Garcipollera al Patrimonio Forestal del Estado.

El primer titular que ocupó la plaza como propietario fue don Joaquín Merino Ezquerra, de Zaragoza, y a la marcha de éste fue nombrado interino y despúes propietario don Juan Manuel García Pérez, de Ansó, quien estuvo en el partido hasta su disolución. También existía en el partido una plaza de practicante, cuyo último ocupante fue don Luis Cuenca.

El invierno hacía especialmente duro el presar el sevicio sanitario a estos pueblos de la Garcipollera pues, excepto Borau y Aratorés, todos ellos carecían de carretera. El médico debía utilizar en sus desplazamientos caballerías y caminos de herradura. Hubo casos en que los enfermos tuvieron que ser trasladados hasta Castiello, a través de la nieve, en improvisadas camillas hechas en el pueblo, a hombros de varios hombres.

ORDEN PÚBLICO

Hasta el año 1928, hubo en Larrosa Puesto de Carabineros. Apartir de este año, por necesidades del Servicio de Aduanas, trasladaron el puesto a Castiello de Jaca. El contigente estaba compuesto por un cabo y cuatro carabineros.

En cuanto al servicio de vigilancia rural, este pueblo, como casi todos los de la Garcipollera, pertenecía al Puesto de la Guarcia Civil de Jaca. Tras la guerra civil, los diferentes cuerpos de la Guardia Civil se fusionaron y quedó establecido el Puesto en Castiello. En la actualidad este ha desaparecido, dependiendo de Jaca.

CORREOS

El servicio de correos era realizado por un "peatón-cartero" que hacía el trayecto de Larrosa a Jaca, ida y vuelta, cada día. En aquella fecha no había en Correos descanso semanal; tan solo se descansaba el día de Navidad. Era un recorrido de 30 kilómetros que se efectuaba a pie. Sólo en los últimos años se incorporó el uso de la bicicleta para el trayecto entre Jaca y Castiello. Desde esta localidad a Larrosa se debía seguir a pie. Ni siequiera en invierno, con grandes nevadas, se interrumpía el sevicio pero el cartero era acompañado de un pueblo a otro por dos hombres hasta llegar a Castiello. Además de la entrega y recogida del correo diario, el cartero hacía pequeños encargos a los vecinos, especialmente de compra de medicinas.

Los carteros que he conocido en mi vida han sido los siguientes: .....



ALUMBRADO

Desde tiempo inmemorial los habitantes de Larrosa se alumbraban por la noche con teas, candiles y linternas de aceite tanto en las casas -en las veladas tan largas de las noches de invierno que tenían lugar en la cocina- como en las cuadras de los animales. Más tarde llegarían los candiles de carburo y en 1926 la luz eléctrica procedente del molino propiedad del vecino de Villanovilla don Prudencio Betrán que daba luz a todo el valle.

Cuando en los veranos de mucha sequía no había agua en el río Ijuez tampoco había luz. Por ello en 1944 se hicieron gestiones por parte de la Mutua Electra Jaquesa para traer le electricidia desde Jaca por Badaguás. Al unificarse esta empresa con Eléctricas Reunidas de Zaragoza el servicio el Eléctrico se prestó desde Castiello de Jaca. Así se continúa haciendo en la actualidad para los pueblos de Villanovilla y de Bescós, donde hay viviendas forestales.





RELIGIÓN Y FIESTAS PATRONALES

RELIGIÓN

La parroquia de Larrosa tuvo sacerdote en propiedad, y con residencia en el mismo pueblo, hasta el año 1920. Residía en la Casa Abadía, adosada a la iglesia y con dos huertos familiares. El último sacerdote que residió en Larrosa fue don Vicente Campo, más tarde trasladado a Jarlata. Despúes de 1920 los sacerdotes residían en Acín o Bescós. Así, don Vicente Ara, don Gregorio Escart y don Timoteo Mazod residieron en Acín; don Martín Lanceta, don Miguel Les Añaños y don Ignacio Alastrué lo hicieron en Bescós de la Garcipollera. Don Ignacio Alastrué permaneció en el Valle hasta la vento de los municipios al Patrimonio Forestal del Estado, momento en que fue trasladado a Luesia.

En Larrosa había, también, una Cofradía integrada por todos los varones y mujeres casados o viudos y por los solteros varones mayores de 12 años. A las mujeres solteras no se les permitía formar parte de la misma. Tenía como finalidad atender las necesidades de los enfermos en los últimos momentos de su vida. Se llevaba un turno rigusoso entre los vecinos, los cuales debían hacer compañía a la familia del enfermo, por las noches, hasta su muerte. El día del fallecimiento, el vecino anterior y el posterior o el que por turno le correspondiera tenían la obligación de acompañar a la facillia del difunto durante la noche. Asimismo, si acaecía cualquier desgracia familiar u otra causa -como la incorporación a filas de algún mozo-, y un vecino no podía atender sus trabjos agrícolas o ganaderos, los restantes vecinos ayudaban a la familia hasta que las circunstacias cambiaban.

El último domingo de agosto los cabezas de familia de cada casa se reunían y acordaban la organización de una comida de hermandad un domingo de septiembre para todos los cofrades o un cofrade de cada casa. Según el número de asistentes se sacrificaban las ovejas necesarias. La comida se celebraba en la Casa del Pueblo y los gastos se pagaban a prorrateo entre todos los cofrades.



LOS MONUMENTOS RELIGIOSOS

La iglesia parroquial

La iglesia parroquial de Larrosa, dedicada a San Bartolomé, fue contruida en el siglo XI, según los cánones del estilo románico. A pesar de su ruina, todaví hoy puede apreciarse su primitiva estructura: constaba de nave rectangular y ábside semicircular decorado exteriormente con frisos de arcuaciones ciegas y baquetones, lo que la emparenta con las iglesias del Gallego. Posteriormente fue ampliada con sacristía, atrio y capillas laterales.

El altar mayor estaba dedicado a San Bartolomé. En el lado derecho de la epístola había dos capillas, una de elllas dedicada la Inmaculada Concepción. En el lado izquierdo, o del evangelio, estaban la capilla bajo la advociaión de San Antonio y San Sebastián y la capilla de Nuestro Señor Jesucristo.

Durante la cuaresma se rezaba diariamente el Santo Rosario. A continuación, se iniciaban las novena a la Virgen de Iguácel, Santa Orosia y las Almas. Tanto del rezo del Rosario como de las novenas se hacía cargo en los últimos años don Ramón Bescós Piedrafita, encargado de la iglesia.



La ermita de Nuestra Señora de Iguácel

La ermita de Santa María de Iguacel, perteneciente a la parroquia de Larrosa y sita en la pardina de Iguácel, fue fundada por el conde Sancho Galíndez, Señor de Larrosa, en 1072. En la portada occidental de la iglesia podemos leer la siguiente inscripción:

ESTA ES LA PUERTA DEL SEÑOR POR DONDE ENTRAN LOS FIELES EN LA CASA DEL SEÑOR, QUE ES IGLESIA FUNDADA EN HONOR DE SANTA MARÍA. HA SIDO FABRICADA POR MANDATO DEL CONDE SANCHO JUNTO CON SU ESPOSA DE NOMBRE URRACA. HA SIDO TERMINADA EN LE ERA 1110 (1072 d.c.) REINANDO EL REY SANCHO RAMIREZ EN ARAGON, EL CUAL OFRECIÓ POR SU ALMA EN HONOR DE SANTA MARÍA LA VILLA DE NOMBRE LARROSA PARA QUE LE DÉ ELSEÑOR LA VIDA ETERNA. AMEN. EL ESCRIBA DE ESTAS LETRAS SE LLAMA AZNAR. EL MAESTRO DE ESTAS PINTURAS SE LLAMA GALINDO GARCÉS.

La ermita, unhermoso ejemplo del arte románico declarado Bien de Interés Cultural en 1990, cuenta con varios tesoros de gran valor artístico, en la actualidad consrvados en el Museo Diocesano de Jaca. Es el caso de la extraordinaria verja románica de hierro, el frontal que escenifica la vida de la Virgen, o la valiosa imagen de la Virgen en madera policromada correspondiente al siglo XII; imagen que cada año regresa a la ermita con ocasión de la romería que se celebra el segundo domingo de julio.

Antes de la despoblación del valle de la Garcipollera existía una Congregación integrada por los pueblos de Larrosa, Acín, Villanovialla, Bescós, Yosa, Bergosa, Castiello y Cenarbe. Se encargaba de la custodia de la ermita. Un vecino de Acín, don Ventura Calvo Calvo, como sacristán-ermitaño, se hacía cargo de la limpieza de la ermita. Cuando se celebraba alguna ceremonia y el público estaba en el exterior de la iglesia, salía el sacristán cuando se lo ordenaban los sacerdotes, con una campanilla para anunciar el inicio del culto. Era también el encargado de guardar las llaves. En el mes de septiembre recorría todos los pueblos de la Congregación para pedir colaboración bien en especie bien en dinero para el sostenimiento de los gastos del culto y reparciones de la ermita.





Las romerias a la ermita de Iguacel

A lo largo del año se celebraban varias romerias a la ermita de Santa María de Iguácel:

- El día 25 de marzo, festividad de San Marcos, acudían en romería los vecinos de Larrosa, Acín y Villanovilla. En el transcurso de la misma se cantaban las letanías y a continuación se celebraba la Santa Misa.

- La vispera de la Ascensión los tres pueblos celebraban otra romería con idénticos actos religiosos.

- La víspera del Corpus Christi tenía lugar otra romería a la que asistían los ocho pueblos de la congregación con sus respectivas cruces parroquiales. Se celebraba la Santa Misa cantada, con procesión por el exterior de la ermita. A continuación todos los asitentes participaban en una comida en común. Por la tarde regresaban a sus respectivos pueblos.

- La romería más importante se celebraba el día 2 de julio y contaba con la asistencia de los vecinos de todos lo pueblos de la congregación y pueblos limítrofes de la comarca. Era una auténtica asamblea piadosa y comunitaria de toda la Garcipollera. Los ocho pueblos de la congregación acudían con sus cruces parroquiales. La cruz de Larrosa, que estaba en el interior de la ermita, salía a la explanda a recibir a las restantes cruces y a los sacerdotes. Después entraban en la iglesia donde se celebraba una misa solemne. Tras la misa, había porcesión por el exterior de la emita. Finalizados los actos religiosos, tenía lugar una comida en el edificio-comedor, hoy desaparecido, que constaba de planta baja y un piso. En el piso se habilitaban mesas para cada pueblo en las que comía una vecion de cada casa. El resto de los asistentes se acomodaba en la planta baja o a la sombra detrás de la iglesia Por la tarde continuaban los actos religiosos: vísperas, rosario, salves cantadas. Al finalizar había baile.

En tiempos sequía también iban en romería a Iguácel los ocho pueblos para solicitar a la Virgen el beneficio del agua. Cuando ésta llegaba, volvían a la ermita en acción de gracias.

Una vez terminada la guerra civil los pueblos de la congregación acordaron la celebración, el segundo domingo de septiembre, de una misa en memoria de los vecinos caídos en la contienda.

En la época en la que aún existía los pueblos del Valle tenía lugar en Castiello de Jaca una ceremonia religiosa conocida como las "Santas Reliquias". Se celebraba el segundo domingo de julio y también acudía todos los pueblos con sus cruces parroquiales. Los actos religiosos consistián en la celebración de la Santa Misa, procesión por las calles del pueblo y veneración, de nuevo en la iglesia, de las reliquias.





LAS FIESTAS

Las fiestas patronales de Larrosa se celebraban el día 24 de agosto, festividad de San Bartolomé. La llamada "fiesta pequeña" tenía lugar el día 8 de diciembre. La fiesta mayor duraba tres días en el transcurso de las cuales se celebraban actos religiosos y civiles.

Los actos religiosos consistían en la celebración de misas: el primer día se dedicaba la misa a todos los vecinos, el segundo a la juventud y el tercero a la memoria de todos los difuntos de la parroquia. Los actos civiles se centraban en las rondas por las calles y bailes. Antes de empezar la ronda se tenía por costumbre ir a casa del Alcalde, se le cantaba y se le pedía permiso para celebrar todos los actos de la fiesta. A continuación se iniciaba la ronda casa por casa y en cada una se invitaba a dulces y bebidas a todos los mozos y acompañantes. Había baile antes de comer, por la tarde y por la noche. Los músicos venían normalmente del pueblo vecino de Acumuer y tocaban sobre todo guitarra y violín.

Además de estos actos preferentemente musicales se organizaban pruebas y juegos para los jóvenes. El primier día por la tarde secelebraba una carrera pedestre consistente en dar 20 vueltas en una era alrededor de sillas o en correr en linea recta desde la partida de Las Lanas hata el pueblo. El ganador obtenía como premio dos pollos.

También se celebraba una rifa de dos pollos con cuyos beneficios se colaboraba en sufragar los gastos de la fiesta. Gastos que pagaban los jóvenes del pueblo con la aportación de los donativos que daban los visitantes de los pueblos vecinos y con la subvención que ofrecía el alcalde procedente de los fondos de la Entidad Local Menor.

A las fiestas solían acudir jovenes de las localidades próximas y familiares de otros lugares que aprovechaban para pasar algunos días con los parientes del pueblo.



EL TRAJE REGIONAL

Durante mi vida he conocido en Larrosa los siguientes señores que vestían el traje de calzón, todos ellos ya fallecidos en la actualidad:

don ..... don .....

El último que vistió el calzón fue don Angel Bescós que falleció en Larrosa el día 22 de febrero de 1956 a los 83 años.





LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

La guerra civil -inicada el 18 de julioi de 1936 y finalizada el 1º de abril de 1939- fue un capítulo triste de la historia de España. Larrosa sufrió también sus consecuencias ya que fueron varios los jóvenes que fueron llamados a filas y algunos de ellos murieron en el transcurso de la contienda.

Entre los que regresaron al finalizar la guerra estaban Ramón Cajal -de Casa Marco-, Saturnino Calvo -de Casa Joaquín-, José Calvo -de Casa Matías-, Antonio Pueyo -de Casa Vicente- y Gregorio Calvo -de Casa Pedro Mundo-. Fueron cuatro los jóvenes que fallecieron: Jorge Cajal -de Casa Marco-, guardia civil que iba como escolta en el tren de Tardienta a Huesca que fue interceptado; fue fusilado y enterrado en Huesca. Jorge Calvo - de Casa Joaquín-, guardia civil también que falleció en el hospital de Huesca. Gregorio Pueyo -de Casa Vicente-, soldado que falleció en el hospital de Jaca. Por último, falleció en el frente de Madrid Ramiro Polidano, legionario e hijo del maestro que entonces ejerciá en Larrosa.

A lo largo de los tres años que duró la guerra Larrosa permaneció en los que se denominó "zona nacional". En el mes de septiembe de 1937 las fuerzas republicanas iniciaron una ofensiva en el frente de Biescas y tomaron dicha localidad, llegando hasta Acumuer. El frente se estableció entonces en el límite entre Larrosa y Acumuer, en el lugar denomingado La Loma. Aumentó, como consecuencia, el contingente de carabineros y de soldados del ejército, que permanecieron hasta la primavera de 1938, momento en que las fuerzas nacionales reconquistaron Acumuer y Biescas y abandonaron Larrosa. Ni durante estos años ni después fue detenida ninguna persona del pueblo, lo que demuestra la ausencia de compromisos con partidos políticos por parte de los vecinos de Larrosa en esa época.





LA VENTA DEL PUEBLO

Cuando se realizaron las gestiones para la compra de las propiedades del valle de la Garcipollera por el Pagrimonio Forestal de Estado, el autor de este trabajo era secretario de la agrupación de Castiello, Bescós y Acín. Era noviembre de 1955 cuando se presentaron en la oficina del Ayuntamiento don Miguel Navarro Garnica, ingeniero del Patrimonio Forestal, y don Joaquín Ariza, abogado de dicho organismo. Exhibieron un decreto del año 1927, época de la dictadura militar de Primo de Rivera, por el que se declaraba todo el valle de la Garcipollera de utilidad pública para repoblación forestal. Como consecuencia, ya que en ese año de 1955 el gobierno estaba decidido a desarrollar un plan de repoblación forestal en los Pirineos, deseaban reunirse con los vecions de todos los pueblos afectados para exponerles el contenido de la citada disposición y comprobar si estaban dispuestos a vender las propiedades amistosamente, con acuerdo por ambas partes, o se debería llegar a la expropiación forzosa.

Fui encargado de concretar las fechas de las reuniones con cada uno de los pueblos por separado. Desde la primera reunión se pudo comprobar que más del 80% de los vecinos estaban dispuestos a vender amistosamente, sin dar lugar a la expropiació forzosa. Las circunstacias sociales en que se encontaban les hicieron vislumbrar en esta propuesta una posibilidad de reiniciar una vida con más futuro en otras ciudades: la eimigracioón cada vez mayor de los jóvenes, el envejecimineto de la población, los escasos beneficios que reportaban las actividades agrícolas y ganaderas, la ausencia de medios de comunicación... El primer pueblo que dio la conformidad fue Yosa el dia 21 de marzo de 1956. Le siuieron Larrosa y Acín que vendieron todas sus propiedades. Vilanovilla, que firmó el 25 de noviembre del mismo año, y Bergosa se reservaron la propiedad de las viviendas y las fincas próximas a dichos pueblos. En Bescós sólo un vecino no vendió su vivienda y tierras. En la acutalidad, estos propietarios conservan todavía sus tierrras, pero abandonadas, pues residen en Jaca.

Los montes catalogados de utilidad pública no fueron vendidos pues no eran los vecinos los propietarios. Esos montes pasaron a los ayuntamientos de Jaca -los enclavados en el Valle- y de Sabiñanigo -el de Lera de Sede por pertenecer al término de Acumuer-. Los montes comunales si fueron vendidos y su importe fue repartido a partes iguales entre todos los vecinos.

Una vez ultimados los trámites de venta de las tierras y edificios de todos los pueblos, quedaba el problema de la incorporación de los términos municipales de Bescós y Acín a otros términos limítrofes: Jaca, Castiello, Villanúa y Acumuer. Estos dos últimos no hizo ninguna gestión. El alcalde de Castiello, don Jesús Campo Osanz, realizó un viaje a Madrid en compañía del secretario del Gobierno Civil de Huesca, don Arturo Martínez, con el fin de gestionar la incorporación de estos términos municipales a Castiello. Sin embargo, no podía este municipio ofrecer a los vecinos de los pueblos desaparecidos ni viviendas ni trabajo; no podía, por tanto, competir con Jaca, que sí pudo ofrecérselos por mediación de su alcalde, don Juan Lacasa Lacasa. Ante esta situación, el Ministerio de la Gobernación, que era el único órgano competente en esta materia, acordó la incorparación de los términos de Bescós y Acín al ayuntamiento de Jaca, según Decreto de fecha 7 de diciembre de 1961, publicado en el BOE de fecha 20 del mismo mes y año.

El ayuntamiento de Jaca facilitó viviendas a todos los que las solicitaron el barrio de la Estación. Los inquilinos debían pagar una amortización módica durante 50años para pasar en dicho tiempo a ser propietarios. También les fue facilitado trabajo en el ayuntamiento y en otras empresas. La mayoría de los que se instalaron en Jaca procedían de Bescós y Villanovilla.

El acto oficial de incorporación de los ayuntamientos de Bescós y Acín tuvo lugar el dia 5 de febrero de 1962 en el salón de sesiones del ayuntamiento de Jaca. El acto, al que pudieron asistir todos los vecino que lo desearon, fue presidido por el alcalde de Jaca, en ese momento don Benigno Fanlo Cayuela, el alcalde de Bescós don Pedro López Sanclemente, el alcalde de Acín don José Bescós Gil, y los jueces de paz don Julio Lanuza Capo y don Francisco Giménez Betrán, de Bescós y Acín respectivamente.

En relación a los vecinos de Larrosa, una vez terminada la operación de venta y cobrado el importe que a cada uno lo correspondiá con arreglo al líquido imponible de sus respectivos patrimonios, se instalaron en diferentes lugares:

A Sabiñanigo fueron... A Jaca... A Huesca... A Zuera...

Tras la marcha del pueblo, desde el año 1957 al 1961 –ya que los ingenieros no les obligaron a marcharse inmediatamente-, han fallecido muchos vecinos. Al principio fue duro, pues abandonaban la tierra que les había visto nacer. Pero todos pudieron orientar pronto su futuro pues su marcha coincidió con la expansión industrial de los años 60, lo cual favoreció que pudieran encontrar trabajo sin dificultad.

En la actualidad el valle de la Garcipollera está declarado Coto Nacional de Caza. En 1962 fue repoblado con ciervos y hoy se calcula que hay más de 1000 ejemplares. Para cazar en él se precisa un permiso especial. Depende del Ministerio de Agricultura.





EL CONDADO DE LA ROSA





NOTA DEL AUTOR

Hubiera querido, para terminar este trabajo, acompañar al mismo un estudio del origen de Larrosa, es decir, su fundación, quiénes fueron sus primeros pobladores, de dónde procedían éstos... Pero esto no está a mi alcance pues exige un riguroso esfuerzo de investigación de documentos a los que sólo se puede acceder en el Archivo General de Aragón y Cataluña, sito en Barcelona. De cualquier forma, el motivo principal de mi rabajo era dar a conocer el triste hecho de la desparación del pueblo.

He puesto todo el interés en dejar plasmado, con los datos que tenía y con los que me han facilitado los vecinos del pueblo, los usos y costumbres con que venían gobernándose en común todos los habitantes para mejor soportar la vida tan sacrificada que llevaban.

Este trabajo tiene por objetivo primordial ofrecer a los vecinos que hoy aún viven el recuerdo de sus antiguas costumbres y a sus descendientes una exposición de la forma en que vivía en el pueblo de sus mayores, desde principios del siglo XX hasta la fecha en que tuvieron que abandonar su pueblo natal por la venta de sus propiedades al Patrimonio Forestal del Estado.

Aunque el abandono de Larrosa fue un hecho triste y doloroso pues los que se marchaban dejaban en el pueblo retazos de su vida, unos alegres y otros tristes, y los restos de sus antepasados en el cementerio, hoy todos coinciden en evalorarlo como positivo para sus futuros. Pudieron encontrar trabajo sin dificultad en una España que iniciaba su expansión industrial y dar a sus descendientes una cultura –incluso universitaria: hay entre ellos al menos tres médicos- y unos medios que nunca hubieran podido ofrecerles de quedarse en el pueblo.

Quizás al leer este trabajo algunos vecinos consideren que algunas de las costumbres no las he explicado bien o que haya olvidado otras. Tanto en un caso como en otro, pido perdón por ello.

Por último, quisiera agradecer la colaboración de todas las personas que me hay apoyado de una u otra manera en la realización de este trabajo. Quisiera destacar en especial a don Daniel Ara Bescós, de Casa Pascual de Larrosa, hoy residente en Huesca, que me ayudó a recordar algunos nombres y puso a mi disposición algunas de las fotos que aparecen es estas páginas; a doña Rosa Saganta, encargada del archivo del Ayuntamiento de Jaca, quien me facilitó el acceso a los documentos que precisé consultar; y a la Asociación Sancho Ramirez que me animó a conservar por escrito estas memorias, colaboró en su redacción definitiva y facilitó su publicación.





EL AUTOR

El autor de este trabajo, don Pascual Calvo Ramón, es natural de Larrosa, de Casa Matías.

En el año 1943 hizo oposiciones para Seacretario de Administración Local siendo su primer destino la Agrupación Secretarial de Acumuer, Aso de Sobremonte y Escuer. En el año 1945 fue destinado a la agrupación de Castiello de Jaca, Bescós de la Garcipollera y Acín, donde permaneción hasta 1965, fecha en que debido a la venta de estos dos últimos quedó sólo con el Ayuntamiento de Castiello de Jaca. Como quiera que ésta no podía sostener por sí solo un secretario solicitó destino en la provincia de Lérida y fue trasladado a Penellés, sito en el llano de Urgel, donde permaneció hasta su jubilación.

Hoy tiene fijada su residenacia en la ciudad de Lérida por motivos familiares, aunque sigue manteniendo una estrecha vinculación con su tierra natal, especialmente con Jaca donde posee una segunda residencia y pasa largas tempordas acompañado de su esposa.

Jaca, a 31 de agosto de 1994



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Hace unos meses le pregunté a mi padre (vecino de Larrosa también) por don Pascual y me comentó que murió hace aproximadamente un año.

Zaragoza, a 15 de septiembre de 2002